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La importancia del aislamiento térmico

Una vez entrados en pleno verano, uno de los aspectos que más nos importan es el mantenimiento de una temperatura fresca en el interior de nuestra vivienda, impidiendo de esta forma que el calor exterior entre en ella y que el fresco que hemos conseguido se nos escape. Por ello, el verano es una de las temporadas donde mas nos solicitan nuestros clientes las reformas para mejorar el aislamiento del hogar.

Tipos de aislamiento térmico

A la hora de decidirnos por mejorar el aislamiento de nuestra vivienda debemos conocer los diferentes tipos de aislamiento que hay, entre ellos podemos encontrar:
– El aislamiento de manta, es el tipo más común de aislamiento, puede venir en láminas o rollos. Aunque tradicionalmente se ha hecho de fibra de vidrio, ahora se puede encontrar en fibras plásticas o naturales. Tiene el tamaño adecuado para encajar perfectamente en el espacio estándar de los espacios que quedan en paredes sin terminar, y las vigas de pisos y techos. Este tipo de aislamiento se caracteriza también por ser relativamente barato.
– El aislamiento soplado, se realiza mediante la técnica del soplado de fibra de vidrio reciclada, celulosa u otro material en el espacio que deseemos. Debido a su naturaleza suelta, este tipo de aislamiento se adapta a un área existente sin perturbar la estructura circundante y se adapta bien a las renovaciones posteriores.
– La espuma en aerosol es una mezcla de productos químicos que se expande en forma de espuma líquida y se vuelve rígida una vez que se ha secado, actúa como aislante y sellador de aire. Este tipo de instalación requiere una mayor especialización y suele tener un precio mayor que las anteriores.
Este tipo de reformas es ideal hacerlas en verano, además es un tipo de reformas que tiene beneficios tanto en la época veraniega como en la invernal ya que nos mantendrá más frescos en verano y más calientes en invierno.

Más caliente en invierno

Como sabemos, el aislamiento utilizado en Reforma-Madrid es un material con altas propiedades aislantes, por lo que es difícil que el calor pase a través de él. Durante el invierno, generamos calor dentro de nuestras casas para mantenernos calientes, sin embargo, si no tenemos aislamiento en paredes y techos el calor se puede escapar fácilmente debido a que los materiales de construcción comunes son generalmente aislantes pobres. En consecuencia, nuestros calefactores tienen que generar continuamente calor para mantener nuestras casas a una temperatura confortable. Al instalar aislamiento en las paredes y el techo, hacemos más difícil que el calor se escape y conseguimos que nuestra casa se convierta en un espacio agradable y acogedor en la época de frío.

Más fresco en verano

Al incorporar aislamiento térmico se reducen las pérdidas de frío dentro de la vivienda, por tanto, la energía necesaria para enfriar la vivienda será menor, consiguiendo así que ahorremos dinero en nuestra factura energética. Con un buen aislamiento conseguiremos que el calor que está siendo generado por el sol en el exterior de la casa le resulte muy difícil penetrar a través de las paredes externas o el techo. Los efectos de una casa mal aislada pueden compararse con el sobrecalentamiento que sufre una lata que ha sido dejada al sol durante horas. Por supuesto, el aislamiento no puede impedir que pase todo el calor y los rayos implacables del sol finalmente penetrarán en la casa, pero necesitará mucho más tiempo para conseguirlo. De hecho, incluso si la casa se ha calentado un poco al final de la tarde, a menudo se pueden tomar medidas de la noche a la mañana para enfriarla de nuevo.
Solicítanos presupuesto sin ningún compromiso, en Reforma-Madrid contamos con profesionales expertos en el aislamiento de hogares.